Cómo cumplir tus propósitos sin esfuerzo

En diciembre, todos los años me planteo mi vida. Lo que tengo, lo que soy y lo que quiero ser.  Al terminar el año tengo una lista, en papel o en la cabeza, de los propósitos para el año nuevo. Un ejemplo común puede ser el siguiente:

año nuevo

Este año…

-Voy a perder 5 kg para quedarme en mi peso ideal.
-Voy a aprender inglés.
-Voy a levantarme más temprano para aprovechar más el día.
-Voy a ser más ordenado/a y mantener la casa recogida.
-Voy a pasar más tiempo con mis hijos.
-Voy a visitar más a los abuelos.
-Voy a comer más sano.
-Voy a apuntarme al gimnasio.
-Etcétera.

Sé que a muchos hacéis lo mismo, porque son cosas que se comentan hablando con la familia o los amigos.

La mayoría de estos propósitos no sobreviven al primer mes. Eso, si es que empezamos a hacerlos. Siempre encontramos excusas para volver a hacer lo de antes. Los cambios cuestan. Además, los primeros días del año siguen siendo parte de las fiestas navideñas y los propósitos relacionados con comida sana y ejercicio se quedan en una mínima intención que no va a más.

Pero queremos cambiar. Queremos mejorar nuestra vida y sentirnos bien con nosotros mismos. Nos imaginamos haciendo todas esas cosas y nos gusta lo que vemos. Quizás lo estemos haciendo mal ¿no?

¿Cómo lo hacen los que lo consiguen? ¿Cuál es su secreto? El secreto está en pequeños cambios que nos lleven a lo que queremos conseguir. Crear hábitos para que lo hagamos como parte de la rutina y no nos cueste tanto. Y hacerlo poco a poco porque de otra manera no podremos mantenerlos por mucho tiempo.

Podemos revisar nuestros propósitos para el nuevo año e ir introduciendo esos hábitos.

Tomando como ejemplo la lista de arriba vamos a hacer una prueba:

  • Por ejemplo el de comer más sano, que puede ser muy radical o muy sencillo. propósitoSi hacemos un cambio en una de las comidas del día, como por ejemplo tomar una pequeña porción de ensalada antes de la comida principal del almuerzo, o tomar una pieza de fruta entre comidas, o acompañar la carne con unas verduras en lugar de patatas fritas… Sólo una de esas cosas ya nos está llevando a comer más sano y no nos prohíbe nada de lo que hacemos hasta ahora. A su vez nos ayuda con otro de los propósitos, que es perder unos kilos.
  • Otro puede ser el eterno “me apunto al gimnasio”. Vamos a ser realistas y a llevarlo a nuestra rutina y nuestro tipo de vida y vamos a introducir el hábito de caminar a diario un tiempo o distancia a elegir. Podemos también compaginarlo con algo que nos guste hacer o hacerlo en compañía de algún amigo o familiar y pasar un rato agradable a la vez que nos estamos moviendo. Y más adelante quizás nos sintamos con ganas y energía para salir a correr, apuntarnos a alguna actividad deportiva o al gimnasio.ejercicio

Como casi todo, esto es cuestión de organizarse. El hecho de que hayas marcado unas pautas no significa que no las puedas modificar. Puedes ir adaptando tus nuevos hábitos según veas qué te viene mejor o según vaya cambiado tu rutina.

Parece más sencillo ahora ¿verdad? Somos capaces de todo. Es cuestión de querer y organizarse. De ir paso a paso en lugar de ser radicales. Pruébalo.

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