Crítica, rencor y envidia ¡cuidado!

Crítica, rencor y envidia ¡cuidado!

Crítica

“Mira por ahí va esa, ¡qué pintas lleva!”, dice una a miga a la otra. “Verdad, menuda pinta con esa ropa”, le contesta la otra. Y empieza un intercambio de críticas que suele durar hasta que se cambia de víctima.

Esta situación se da muy frecuentemente y nos parece de lo más normal. No nos damos cuenta del daño que hace al que critica, al que escucha y al que es criticado si se llega a enterar.

Las malas palabras generan sentimientos negativos. Hablar mal de otra persona por el gusto de criticar denota un punto de envidia e inseguridad que puede ser dañino para nosotros.

Si te fijas las personas con autoestima elevada y por lo tanto seguridad en sí mismas, no suelen hablar mal de los demás. No les hace falta. Están centradas en ser felices o intentarlo, sin pasar por encima de nadie.

Envidia

La envidia es un sentimiento muy perjudicial porque nos hace desear algo que tiene otro y desvalorar lo que tenemos nosotros. Cuando además vemos que no conseguimos lo mismo que la persona envidiada comenzamos a sentir rencor y resentimiento., Nos sentimos mal, le deseamos el mal y nos enoja que logre cosas, que le vaya bien en algo o incluso que le quede bien una camisa.

Rencor

Mientras sentimos rencor somos incapaces de ser plenamente felices. Es más, el rencor, la ira,  son sentimientos que suele causar enfermedades psicosomáticas. Por eso cuanto más lejos mejor.

Cómo evitarlos

Deja a los demás vivir su vida si no hacen daño a nadie y no seas tú mismo el que se daña. Habla de cosas positivas. Deja de centrarte en lo negativo y en los problemas que eso ya viene solo y no los llames tú.

Sé amable, sé tolerante, sé comprensivo y empático. Juzgar no trae nada positivo.

Podemos elegir lo que hacemos nosotros así que si eres tú el juzgado por otro, no dejes que eso te influya. No dejes de ser tú. Conserva tu esencia siempre porque no hay nadie igual. Quiérete y haz lo que te gusta mientras no perjudiques a nadie. Ponte lo que quieras sin pensar en qué dirán otros cuando te vean porque no se puede gustar a todos.

Si nos respetáramos un poco y dejásemos de lado las críticas, la envidia y el rencor, viviríamos en un mundo mejor.

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