Escribir como terapia

 

Escribir como terapia

 

 

 

 

Una vez alguien me dijo que escribiera.

¿Por qué escribir?

Cuando estás deprimido y no ves la luz, cuesta trabajo hablar. Hablar de casi todo, pero de lo que te está pasando en esos momentos, más.  Es tan tan personal lo que pasa por tu cabeza que no sabes ni por dónde empezar. Y eso si encuentras a alguien que te genere confianza suficiente como para abrirte.

Para eso están los psicólogos. Nada de lo que les cuentes les va a sorprender tanto como crees. Nuestra cabeza tiene mucha basura (pensamientos negativos, remordimientos, culpas, miedos…) acumulada, pero eso ya lo han visto antes de alguna forma similar. Están preparados para escucharte, entenderte, ayudarte y NUNCA juzgarte.

Pero cabe la posibilidad de que en el momento que más falta te hace, el psicólogo no esté disponible. Siempre es positivo desahogarse y por eso y como terapia te recomiendo que escribas.

Una buena recomendación

Como decía al principio, una vez alguien me dijo que escribiera. Una vez, cuando me sentía tan mal y tan incomprendida que pensaba que nadie me podía ayudar, empecé a escribir lo que iba pasando por mi cabeza. Mientras escribía pensaba:

“La persona que más me puede ayudar es la misma que escribe. No hay nadie que conozca tan bien mis secretos, mis pensamientos, mis inquietudes, mis miedos. Empiezo a notarlo. El corazón va aflojando el ritmo a la vez que el texto aumenta. Voy llegando a la calma. Y aún ni siquiera he empezado a hablar, o mejor dicho, a escribir de lo que me preocupa. Escribir es increíble. Empieza a gustarme más que hablar. Salen otras palabras y tiene otro ritmo. Me vienen ya pensamientos positivos. Palabras que relaciono con otras que traen recuerdos agradables. Escribo por y para mí, porque esto me ayuda.”

Escribir me ayudó en aquella ocasión y desde entonces lo hago cuando es necesario. Y funciona.

¿Yo también puedo hacerlo?

Escribir es terapia. Para mí lo es y estoy segura de que hay muchos que  opinan igual que yo. Y me refiero a escribir y punto. Ya sea libro, artículo de opinión, una carta o una hoja sucia con un montón de frases que van saliendo casi sin querer.

En aquella ocasión lo utilicé para desahogarme y volver a la calma, pero en general escribir es genial para muchas cosas. Pruébalo.

¿Qué más da si a alguien no le gusta? ¿Qué más me da si no le gusta a nadie? Es para ti.

Escribir es para todos. Tengas o no la formación específica. Tengas o no faltas de ortografía. Buena o mala letra. Uses palabras exquisitas o las más vulgares.

Escribe en tu ordenador, en tu tableta, en una libreta, en tu móvil o donde quieras. Es igual de efectivo.

¿Por qué ayuda escribir?

Si lo pruebas verás cómo te ayuda. Notarás que los problemas que escribes disminuyen de tamaño hasta ser una palabra muy pequeñita en un mar de letras.

Lo verás de otro modo. Quizás menos importante de lo que parecía. A lo mejor ahora te ves capaz de solucionarlo o gestionarlo.

Notarás como tu ansiedad disminuye. Cómo tus nervios se reducen. Empezarás a ver las cosas desde otra perspectiva más clara, más objetiva.

Una vez que lo has escrito ya lo has echado fuera de alguna manera. Si antes no se lo habías contado a nadie, al escribirlo ya hay una constancia. Has identificado el problema, que es el primer paso para ponerle solución.

Hazme caso. Escribe.

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