Locus de control ¿a quién culpamos?

 

Locus de control

Pedro ha sacado un 4 en el examen final de economía. Cuando habla con sus padres les dice que había estudiado pero que fue muy difícil y por eso no lo ha aprobado.

Julia estudia la misma carrera y además trabaja a media jornada para pagarse sus estudios. También ha sacado un 4. Sin embargo ella se da cuenta de que si hubiera estudiado más horas habría aprobado el examen.

Pedro culpa a causas externas de su suspenso y Julia a causas internas. ¿Quién creéis que tiene más probabilidad de aprobar la recuperación del examen?

Este concepto psicológico se llama locus de control, e indica si una persona atribuye los resultados de los acontecimientos a causas internas o externas a él.

  • Locus de control interno: los eventos ocurren principalmente como resultado de nuestras acciones.
  • Locus de control externo: los eventos ocurren como resultado del azar, el destino o las acciones y decisiones de los demás.

Las personas con locus de control interno suelen hacerse responsables de lo que les ocurre, se dejan influenciar menos por las opiniones de los demás, suelen ser más felices y sentirse más eficaces, tienden a trabajar más para obtener buenos resultados y suelen tener éxito en su vida.

Las personas con locus de control externo, en cambio, suelen culpar a agentes externos de sus fracasos, sienten más indefensión y desesperanza, atribuyen sus buenos resultados a la suerte, no se sienten capaces de cambiar su situación y se dejan influenciar por las opiniones de los demás. En general se sienten más inseguros y son menos felices.

Cuando nos hacemos responsables de los acontecimientos que nos suceden, podemos tomar el control y cambiarlos. Mientras que si los atribuimos a causas externas, tenemos una actitud pasiva y nos conformaremos con lo que nos pase.

En el día a día podemos ver muchos ejemplos. La superstición es el ejemplo más claro de locus de control externo, pues atribuyen los resultados de los acontecimientos a la magia o a un ser superior.

Existen circunstancias que realmente no podemos cambiar y es mejor para nosotros aceptarlo, pero de eso hablaremos en otra entrada cuando veamos la teoría de la atribución causal.

Por otra parte, incluso en esas circunstancias que escapan a nuestro control, tenemos la última palabra, que es decidir cómo vamos a responder a ella y en qué medida vamos a dejar que nos afecte. Siempre tenemos una elección. Incluso es las circunstancias más adversas podemos elegir.

Y tú, ¿dónde sitúas tu locus de control?

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