Los síntomas de la depresión

depresiónEn un momento dado lo ves todo desde fuera y te observas sentado con la mirada perdida esperando a que pase el tiempo y por un milagro te encuentres bien y feliz.

Has dejado todo tan de lado que apenas ves tus objetivos, se han convertido en una mancha borrosa y lejana. Sabes que no estás haciendo lo que puedes, te has estancado en lo cómodo y lo cómodo es no hacer nada. Pero ahí te equivocas, lo cómodo te aleja de tus metas y te produce sensación de inseguridad, de incompetencia absoluta. Te sientes inútil. Y eso no resulta cómodo al final.

Te ves por la calle caminando sin ganas, arrastrando los pies como un zombi. Y eso si sales, porque, aunque hay momentos en los que no hay más remedio, cada vez son menos. Cuanto menos sales más difícil se te hace y más excusas pones para no moverte. Y te vas encerrando cada vez más y más hasta que te da pánico salir a la luz del día y te sientes observado y juzgado.

Este malestar nos provoca ansiedad, de ahí que la ansiedad esté tan ligada a la depresión.

Descuidas tu apariencia física. Puede que comas más de lo habitual o que por el contrario pierdas el apetito. Eso se ve reflejado en tu físico y lo añadimos a un total desinterés por acicalarte.

Es posible que tus horas de sueño disminuyan drásticamente, que te cueste dormir, que te despiertes muchas veces durante la noche sintiendo un malestar descomunal. O puede que te conviertas en un lirón y estés deseando que llegue el momento de ir a la cama porque es dónde te sientes más seguro. Dormido no te duele, no eres consciente del malestar. Y duermes y duermes, te acuestas en cuanto te lo puedes permitir y apuras el momento de salir de la cama. Siestas largas y fines de semana de sofá.

Los pocos planes que te apetecen no incluyen mucha gente, ni bullicio, ni ejercicio, ni nada que requiera un pequeño esfuerzo. Como mucho vas al cine o sales a pasear y es muy probable que no lo disfrutes.

Todo esto va acompañado de aturdimiento y dificultad para concentrarse, por lo que afecta a tu vida laboral, social y familiar.

Estos son los síntomas que nos indican un episodio depresivo. En lugar de enumerarlos he querido describirlos de una forma más personal con la que creo que muchos os sentiréis identificados.

Imagino que os preguntaréis, cuando os sentís así, si esos sentimientos y sensaciones pasarán. Es probable que en ese momento creáis que es una situación irremediable, pero no. Esto pasa. Incluso su nombre nos lo indica “episodio depresivo”. No es más que un episodio. Un episodio por el que nadie quiere pasar, pero que tiene un comienzo y un fin y tú decides cuando quieres llegar al final y volver a estar bien.

¿Empezamos ya? Empieza por las actividades placenteras con o sin ganas. Paso a paso.

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